lunes, 17 de septiembre de 2012

Pautas para seleccionar un buen libro infantil.

Estamos comenzando un nuevo curso, y además de realizar con nuestros usuarios los talleres de formación, adaptados a nuestra biblioteca, debemos ofrecerles calidad literaria. 
Por ello, hoy os presento pautas que nos podrán ayudar a escoger un buen libro infantil. 
Estas consideraciones, han sido extraídas de la página del Servicio de Orientación de Lectura, que para aquellos que no lo conozcáis, os recomiendo que le echéis un vistazo, podréis encontrar selecciones de lectura adecuadas a la edad que nos interesa y ojear libros recomendados para la misma.

Los maestros y bibliotecarios deben ofrecer a los niños libros que estimulen su imaginación y su creatividad; despierten y desarrollen su sensibilidad y ayuden a entender los sentimientos; provoquen la reflexión y el sentido crítico; les ayuden a conocerse a sí mismos y al mundo que les rodea; les abran nuevos horizontes y despierten aficiones e intereses hacia nuevas parcelas de la vida cultural, social, artística, etc.; estimulen la confianza en sí mismos y en el futuro; les potencien la capacidad de pensar; favorezcan actitudes de tolerancia, respeto y solidaridad; sean divertidos y estimulantes; y tengan calidad literaria: por su lenguaje, su contenido y su formato.

Algunas consideraciones para seleccionar los libros
1. Información y formación. El maestro debe tener inquietud por formarse e informarse sobre los géneros, temáticas, autores de prestigio y principales colecciones de la literatura infantil.
2. Calidad literaria del texto. Ha de ayudar a desarrollar el gusto estético, estimular la afición por la lectura y el descubrimiento y fomentar la creatividad.
3. Calidad de las imágenes. La parte gráfica del libro ha de despertar la imaginación, para lo cual se han de ofrecer variedad de técnicas y estilos para enriquecer la sensibilidad del lector. Se buscará la armonía de las ilustraciones con el relato: ¿lo complementan?, ¿lo enriquecen?, ¿entorpecen su interpretación? Las imágenes han de poseer carácter narrativo propio y cada una habrá de estar acorde con el contenido de la páginaHabrá de existir proporción entre texto e imagen, en función de la edad.
4. Personajes. Han de ser apasionantes, bien caracterizados psicológicamente, con los que apetezca identificarse y que impacten al lector por sus actitudes y sentimientos, más que por sus acciones.
5. Ambientes. Sean reales o fantásticos, habrán de resultar siempre verosímiles y convincentes.
6. ¿Descripción, narración, diálogos...? Aunque con la edad la proporción variará, tendrán más acción que descripción y los diálogos serán frecuentes para incrementar la agilidad y amenidad. 
7. Lenguaje. El lenguaje será enriquecedor y se adecuará al nivel comprensivo y madurativo de cada lector. Se jugará con los dobles sentidos, juegos de palabras y demás recursos creativos para potenciar el humor.
8. Temática. Se ofrecerá a los niños un abanico lo más amplio y variado posible de temas y planteamientos, tanto en los argumentos como en los conflictos a los que se enfrentan los protagonistas, valorando la verosimilitud y la honestidad con que se trate el tema. Se tendrá especialmente en cuenta la sensibilidad y delicadeza con que se aborden temas como la muerte, el aborto, el divorcio, la violencia doméstica, las drogas o el sexo.
9. Géneros. También aquí se buscará la variedad, huyendo del tópico encasillamiento de las lecturas infantiles en el género narrativo. El teatro, la poesía, el ensayo, el cómic y los libros informativos estarán presentes de modo equilibrado en nuestra selección.
10. Aspectos formales. Es fundamental tener en cuenta los aspectos externos del libro: diseño de la cubierta, tipografía (tipos y tamaños de letras), papel (calidad, textura, tintura), encuadernación, maquetación, ilustraciones, prólogos, notas...
11. Rigor científico, objetividad y actualidad del contenidoEn las obras de referencia, consulta y documentales, pero también en los libros de imaginación o creación.
12. Criterios subjetivosEs inevitable y aconsejable aplicar criterios personales en la selección. Pero sólo serán aceptables aquellos que deriven de una lectura personal y crítica, que tengan en cuenta los destinatarios de cada libro y que huyan de planteamientos partidistas o moralizantes, lo cual no significa que haya que desoír criterios morales o ideológicos.
De un modo u otro, el libro que seleccionemos nos ha tenido que "tocar”; es decir, nos ha tenido que impactar porque nos interpela, nos hace replantear criterios personales, nos conmueve, nos sorprende, nos aporta conocimientos o enfoques novedosos, etc.
Conviene articular mecanismos organizativos y didácticos para formar en los propios lectores infantiles y juveniles criterios de crítica y selección y, una vez consolidados, favorecer su intervención en la elección definitiva y en la recomendación de lecturas a otros lectores. La selección se realizará siempre desde un grupo de análisis y habrá que contrastar los criterios personales con los de los demás y afinarlos con la consulta de las diversas fuentes de selección que comentamos más adelante.
13. El destinatario. La edad del lector hay que tenerla en cuenta, pero nunca como criterio definitivo. Es más importante valorar su momento evolutivo a nivel psicológico, sus gustos, su historial lector (los itinerarios de lectura que ha seguido hasta ese momento) y su nivel de conocimiento y manejo de las diferentes estrategias de comprensión lectora.

 
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